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CIGARRILLO ELECTRONICO

(Publicado: 03/02/2018 06:59:43 p.m.)

El cigarrillo electrónico.

Eficacia, seguridad y regulación de los cigarrillos electrónicos

 

Introducción

El cigarrillo electrónico o vaporizador electrónico (a partir de ahora llamaremos CE) fue creado y patentado por el farmacéutico Hon Lik, en China en el año 2003. A partir de allí el número de consumidores del CE fue en aumento. El uso de un cigarrillo electrónico se conoce como "vapear", y a los que utilizan el CE se los llama “Vapeadores”.

La utilización de los CE implica una polémica entre los que dicen que es inocuo y los que lo consideran con efectos similares al cigarrillo convencional. Cuando el sujeto «vapea» y la batería entra en funcionamiento, se calienta el atomizador y el líquido se vierte en el interior del mismo y se convierte en vapor. Este vapor es el que es inhalado por el consumidor.

Los dispositivos de los CE fueron variando y cada modificación fue patentada. Solamente en Inglaterra hay 14 CE patentados.

Alrededor del 3 al 10% de los fumadores de todo el mundo consumen este tipo de productos.

Algunas personas piensan que los cigarrillos electrónicos son más seguros que los cigarrillos comunes y que pueden ser utilizados para ayudar a la gente a dejar de fumar. Pero no se sabe mucho sobre los riesgos para la salud de su uso, o si ayudan para dejar de fumar. Un estudio mostraba que la eficacia de los CE para dejar de fumar pudiera ser similar a la de los parches de nicotina. No obstante esto no es concluyente.

Los CE son utilizados principalmente por fumadores que quieren dejar de fumar o disminuir el uso de cigarrillos de tabaco convencionales, o por ex fumadores. Algunas encuestas han mostrado que un pequeño número de no fumadores utilizan también estos productos.

El cigarrillo electrónico (CE), está constituido por tres elementos: la batería, el atomizador y el cartucho. Estos tres elementos se ensamblan unos con otros y forman un dispositivo que se parece a un cigarrillo.

El usuario inhala desde la boquilla del dispositivo. Esto causa que el vaporizador caliente el líquido dentro del cartucho, y que se produzca vapor porque el 95% del líquido contiene propilenglicol y glicerina vegetal.

Los líquidos de casi todas las marcas contienen además de nicotina en diferentes concentraciones, saborizantes. Existen muchos tipos de saborizantes: tabaco, menta, canela, fruta, etc.

Además, de otros aditivos que se utilizan para disminuir la acción irritativa sobre la orofaringe.

Con respecto a las sustancias químicas que están presentes en los CE, hay que considerar 2 aspectos.

Por un lado, las sustancias que están contenidas en el líquido con el que se carga el CE;

Por otro lado, las que se producen como consecuencia del calentamiento de dicho líquido y que son vehiculizadas a través del vapor que emite el CE.

El propilenglicol componente fundamental del líquido, es considerado seguro para su utilización como sustancia ingerida. Pero, no se tienen demasiados datos sobre su seguridad cuando es inhalado, como ocurre con el CE. Hay algún estudio que muestra que la inhalación del propilenglicol en forma prolongada puede causar irritación de los ojos, garganta y vías aéreas, además de asma en niños. Por lo cual los consumidores de CE estarían expuestos a la inhalación de esta sustancia durante un tiempo más o menos prolongado. Esto podría ser más peligroso para los sujetos portadores de patologías respiratorias, generalmente producidas por haber fumado muchos años cigarrillos convencionales.

La glicerina es otro de los componentes del líquido y es considerada segura, cuando es consumida por vía oral. No obstante, no se conocen sus efectos cuando lo es por inhalación. Un reciente artículo mostro el caso de una mujer de 42años de edad que llevaba consumiendo CE durante 7meses y que desarrolló un cuadro de fiebre, tos y disnea. Los análisis del esputo demostraron que se trataba de una neumonía lipoidea. El abandono del consumo de CE resultó en una desaparición de su patología.

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La nicotina que tiene el líquido de los CE se encuentra en dosis que oscilan entre 0 y 36mg/ml. El principal problema que puede producir esto, es que, debido a la manipulación que se hace con el líquido para introducirlo en el atomizador, parte de esta nicotina pueda entrar en contacto con la piel y producir irritación o pueda ser ingerida, de manera accidental, por niños. Se sabe que la ingesta de una dosis de solo 6mg puede ser mortal para ellos.

En los líquidos de algunas marcas de CE se han encontrado pequeñas cantidades de nitrosaminas y de dietilenglicol.

El vapor que emiten los CE también va cargado de sustancias químicas que pueden suponer un riesgo para la salud. Entre ellas destacan las siguientes: formaldehído, acetaldehído y acroleínas, aunque en menor cantidad que en el humo de los cigarrillos convencionales, tienen la capacidad para producir enfermedades. Por otro lado, metales como níquel, cromo y plomo han sido encontrados en el vapor de los CE. Se cree que se producen a partir de los atomizadores. Es de destacar que los niveles de níquel encontrados en el vapor de los CE son más elevados que los detectados en el humo de los cigarrillos. La International Agency for Research on Cancer clasifica todas estas sustancias como carcinogénicas sin determinar un umbral de seguridad para su consumo.

El uso de CE emite sustancias al medio ambiente. Entre ellas se han detectado propilenglicol y nicotina, así como partículas líquidas de menos de 2,5μm de diámetro (PM2,5), que pueden penetrar en los pulmones y causar daño también a personas que no son vapeadores. En un estudio se valoró la emisión de estas partículas al medio ambiente con el consumo de CE y cigarrillos convencionales. Los resultados mostraron que la cantidad emitida por el uso de los cigarrillos convencionales era mucho más elevada que la que se detectaba después del consumo del CE.

Lo que se sabe sobre alguno de los los peligros de los cigarrillos electrónicos es que:

·       Contienen nicotina, que es adictiva

·       Contienen otras sustancias químicas potencialmente dañinas

·       Existe una relación entre el uso del cigarrillo electrónico y el consumo de cigarrillos de tabaco en adolescentes

·       El líquido en los cigarrillos electrónicos puede causar envenenamiento por nicotina si alguien lo bebe, huele o toca

NIH: Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas

Estudios sobre el uso del cigarrillo electrónico como forma de ayuda a dejar de fumar

Existen varios tipos de estudios: los que miden la eficacia que tienen para controlar los diferentes síntomas del síndrome de abstinencia, y los que han sido diseñados para evaluar la eficacia de este producto para conseguir abstinencia completa.

Es importante analizar si los CE son eficaces para liberar cantidades suficientes de nicotina como para que puedan ser utilizados como dispositivos de terapia sustitutiva con nicotina. Un reciente estudio ha comprobado que para la obtención de adecuados niveles de nicotina mediante la utilización de un CE es imprescindible la utilización de una correcta técnica de «vapeo». Los que «vapean» adecuadamente pueden alcanzar mayores niveles de nicotina; mientras que los que lo hacen mal solo llegan a valores menores.

Hay un estudio el de Bullen y colaboradores, donde los autores analizaron un grupo de 657 fumadores que querían dejar de serlo. Se los dividió en tres grupos y a cada uno se le realizo un tratamiento distinto durante 12 semanas.

Grupo A) CE con 16mg de nicotina; Grupo B)parches de 21mg de nicotina, y Grupo C)CE sin nicotina.

Como resultados, al cabo de 6meses de seguimiento el índice de abstinencia para el grupo de los CE con nicotina fue del 7,3%, para los parches fue del 5,8% y para los CE sin nicotina, del 4,1%. Los autores explican que el estudio no tiene suficiente poder estadístico para concluir que los CE con nicotina son más eficaces que los parches de nicotina. No obstante, aseguran que la eficacia que tuvieron los CE con nicotina para ayudar a dejar de fumar fue similar a la que tuvieron los parches. Además, no encuentran que la utilización de los CE con nicotina se acompañe de efectos adversos más frecuentes o graves que los que se producen con el tratamiento de los parches de nicotina.

Estos estudios parecen mostrar resultados prometedores. No obstante, adolecen de importantes deficiencias metodológicas que hacen que sus conclusiones no puedan ser definitivas, como por ejemplo que en el estudio no existe un grupo control, con placebo o sin tratamiento. Todos los sujetos que utilizaban el CE sabían que estaban usando una nueva forma de tratamiento y eso les podía dar más posibilidades de éxito que la que tenían aquellos que fueron aleatorizados al grupo de parches de nicotina, algunos de los cuales ya los habían utilizado sin éxito anteriormente.

Regulación de los cigarrillos electrónicos

Existen 3 posibles categorías para la regulación del CE: como producto medicinal, como producto de tabaco o como un producto de consumo.

Lo más razonable es que el CE sea regulado como producto medicinal.

La regulación de los CE como un producto medicinal viene definida por 2 razones fundamentales: por su presentación y por su función.

La presentación habitual de los CE es como un producto que ayuda no solo a dejar de fumar sino también a reducir el número de cigarrillos consumidos e, incluso, a aliviar los síntomas del síndrome de abstinencia. Las presentaciones de CE que contienen distintas cantidades de nicotina contribuyen, aún más, a recomendar que la regulación de estos dispositivos sea como un producto medicinal. Pero además, desde un punto de vista funcional, también los CE que contienen nicotina, independientemente de la cantidad que contengan, exigen una regulación como medicamentos. La nicotina produce efectos farmacológicos y tóxicos sobre el organismo. Las cantidades de nicotina que tienen estos dispositivos no solamente son capaces de provocar efectos farmacológicos sobre quienes los utilizan, sino que además también pueden producir efectos tóxicos si su utilización no se realiza de acuerdo con ciertas instrucciones.

La regulación del CE como medicamento facilitaría la evaluación científica de su eficacia y de su seguridad para tratar el síndrome de abstinencia. También obligaría a un mayor control de calidad en la producción y limitaría el indiscriminado acceso al mismo que actualmente está teniendo lugar, sobre todo entre los jóvenes, que pueden utilizarlos como una vía al inicio en el hábito tabáquico.

 

Es importante destacar que la regulación de los CE como productos medicinales debería ir acompañada de una adecuada normativa que controlase no solo el consumo de estos dispositivos en lugares públicos, sino también su publicidad, promoción, distribución y venta. De esta manera se puede frenar el proceso de retroceso en la no aceptación social del consumo de tabaco en lugares públicos, que había sido un logro de la regulación antitabaco.

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